Sguenos en Facebook Sguenos en Youtube Sguenos en Twitter Sguenos en Instagram

Al hilo de la soledad

SOLEDAD, PARQUE NORTE 

Jesús Sánchez Izquierdo. Doctor en Física



No recuerdo el periódico, pero lo leí:
”En una boca del Metro de Plaza de Castilla había ayer, apoyado en el borde de la barandilla de bajada, un señor de unos 70 años, bien trajeado con un cartel en el que rezaba:
“0frezco 1 Euro a quien me dedique un ratito de conversación. Estoy solo”.

Al hilo de esta noticia quiero contaros algo que pasó esta mañana y que corrobora esa soledad de muchos en medio de todos. Trágica soledad humana.

Fui a pasear a Parque Norte. Di un largo paseo que siempre me reconforta. Al final, ya un poco cansado, me senté en uno de los bancos del paseo central. No había mucha gente. Quizás pasaba alguien a un ritmo de cada dos minutos. Unos corriendo en su “footing” diario, parejas maduras de jubilados caminando lentamente, pares y tríos de mujeres, ya seguramente abuelas conversando según caminaban sin prisa, y hombres solos. Muchos hombres solos. Algunos con la compañía de un perro.
A todas las personas que pasaban, muy variopintas, yo les sorprendía diciéndoles según les miraba y esbozaba una sonrisa:
-Buenos días…

En general contestaban. Algunos miraban incrédulos de que alguien les desease algo tan simple y cordial.
Un señor, algo más joven que yo, pasó y recibió mi saludo con clara satisfacción, y contestó con otro -Buenos días tenga Vd. También- y siguió su paseo. A los pocos minutos, deshaciendo su camino, volvió a pasar, y me dijo:

-¿Puedo sentarme?, pues para sentarme solo prefiero hablar con alguien, si no le molesta...
-Si hombre, encantado.....
- Le contesté.

Y empezó a hablar y a contarme su historia real como la vida de tantos y quizás más.

Profesional de alto nivel, jubilado, razonablemente acomodado, viajero por todo el mundo, inquieto, casado con ”la soledad de dos en compañía” -me dijo-. En fin una vida de lo mas normal.

Me contó de sus cinco hijos, todos buenos, y de sus nueras y yernos, todos buenos, pero a los que apenas veía pues también todos tenían una vida de ajetreo y lucha que no les daba para un respiro, para una charla sosegada con su padre.

-¿Y sus amigos?
- me atreví a preguntarle.

Me contestó con la respuesta sabida.

-Pues sí, he tenido muchos, pero ya con los que me van quedando, tengo cada vez con menos contacto. Tengo que ir tachando a muchos de mi agenda. Y eso duele.

Hizo una larga pausa que yo no quise romper, y continuó…

- Y si miro hacia atrás veo que no tengo razón objetiva para quejarme pues seguro que me pasaría como al sabio de la historieta.
.Pero mire Vd.
-siguió diciéndome- estoy solo, o mas bien, me siento solo, aunque tenga mas razones para dar gracias por lo mucho que tengo, que para quejarme de lo que me falta.

Entonces yo le conté la noticia que había leído respecto al hombre solitario que ofrecía 1 Euro a quien se parara ha hablar con él.
Quizás, de forma inconsciente yo quería consolarle.
Su respuesta fue inmediata:

-Sí, sí, yo también lo leí. Le puedo asegurar que es verdad, pues era yo.

Quedamos en vernos otro día y me contaría su experiencia en la boca del Metro…. “pues muchos de los que se pararon me confesaron que les pasaba igual que a mi.”
Es la soledad humana. Es la soledad acompañada.


 

 

Otros datos
Desarrollado:
Tandem Innova
www.tandeminnova.es