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¿Cúal es el porvenir del hombre actual?

Muchos científicos, intelectuales y sabios de nuestra época se están preguntando
¿Hacia dónde se dirige el hombre actual, el hombre de esta supercivilización?
¿Vamos a ser hombres más desarrollados,  más nobles, experimentados  y sabios que  los de otras épocas anteriores  de la humanidad o posiblemente más decadentes  e insatisfechos?
¿Nos dirigimos a una vida mejor, más sana,  más justa y solidaria o por el contrario a una vida más cargada de tensiones, desgracias, privaciones, egoísmos, enfermedades y guerras?
La respuesta no es fácil. Todo depende del camino que tomen las siguientes  generaciones y en dependencia sobre todo de las personas o instituciones que administren o acaparen el poder.  Y también por supuesto de la respuesta o reacciones de la ciudadanía. Por mi parte, soy optimista y creo que el hombre sabrá potenciar lo bueno e ir apartando y neutralizando lo malo.
Pero antes  de seguir adelante, quiero echar una ojeada rápida al desarrollo de la humanidad.
Salta a la vista que en casi todas  las épocas y regiones del planeta tierra, los seres humanos han aprovechado muy poco las enseñanzas y experiencias que le han brindado los ilustres pensadores y maestros espirituales  de las generaciones precedentes
La  humanidad ha incurrido repetidas veces en los mismos errores, de tal manera que las civilizaciones y culturas han pasado por ciclos, y después de alcanzar su etapa de esplendor han caído en la decadencia. Esto ocurrió por ejemplo  en las culturas de Babilonia, Asiria,  Egipto, Imperio romano, Grecia, etcétera
Recuerdo aquel pensamiento del psicoterapeuta alemán Viktor von Weizsäker quien dijo “que  en esta vida todo enferma: enferman las instituciones, la política, los gobiernos democráticos, las religiones, etcétera, apartándose de sus principios originarios o primarios”
Esta  idea también se plasma magistralmente en  la magnífica obra de Oswaldo Sprengler,  filósofo alemán, titulada “La decadencia de occidente”, Bosquejo de la morfología de la historia universal, donde el autor expone que “las civilizaciones  tienen un nacimiento, una madurez y una vejez  que pueden implicar su desaparición”
¿Puede ocurrir algo parecido con la civilización actual?
Por fortuna, nuestra civilización actual dispone de conocimientos,  experiencias,  adelantos y leyes de las que no disponían las civilizaciones anteriores
Vivimos en una época de  métodos científicos, en la que todo se  revisa, se analiza y se comprueba. Incluso existen métodos estadísticos, prospectivos y predictivos bastante aproximativos
Afortunadamente ya han empezado a investigarse y a tenerse en cuenta, las causas de los males de la humanidad, entre los cuales  se hace  referencia  a los desequilibrios mentales y nerviosos de las personas, aumento de las enfermedades crónico- degenerativas y discapacitantes, por  una prolongación de la esperanza de vida, dificultades de las relaciones humanas, injusticias sociales con mal reparto de los bienes y las riquezas,  falta de atención a  los valores éticos y morales nunca perecederos, desprecio o desconsideración  hacia una protección de la naturaleza y del  medio ambiente natural, poca atención  y previsión  frente  al aumento demográfico progresivo de los ancianos y de los muy ancianos con lo que ello acarreará a nivel de  gastos asistenciales y sociosanitarios en la sociedad del futuro.
Se está evidenciando que la sociedad actual está respondiendo a estos retos y planteamientos futuros  con la creación de  equipos de estudios inter y multidisciplinarios,  en las distintas ramas del saber con inclusión de las humanidades y el arte, considerando a  todas ellas como útiles y necesarias para  el desarrollo de la humanidad.  Y también se está evidenciando una respuesta de descontento de la ciudadanía que seguro incitará  a tomar medidas correctoras futuras.  Todo ello conducirá con lentitud, esfuerzo, y anhelo  a un nuevo modo de vivir que mejorará al ser humano, librándole de  sus temores, egoísmos y concepciones  materialistas, única forma de lograr una vida en común, pacífica y  fraternal en la que imperen la justicia, el bienestar, la salud y la felicidad.
Por todo ello podemos ser  optimistas sobre el futuro de la humanidad,  pero cada ser humano tendrá que poner a partir de ahora  su granito de arena para conseguir que este ideal se cumpla y se mantenga vivo y vigente con el paso de los siglos. Y en este  poner cada uno su granito de arena recuerdo la frase del Dr. Alexis  Carrel,  premio nobel de medicina en  1912  quién dijo ”No es el dinero, ni los honores, lo que cuenta a la hora de la verdad, sino el ser capaz de dirigir la vida a su verdadero fin”

Dr. Víctor López García, médico gerontólogo

Julio, 2011

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