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Mi mundo personal e idealizado frente a la cruda realidad

Víctor López García,  médico gerontólogo

Ya al nacer sufrimos  un tremendo trauma al ponernos en contacto con un mundo hostil fuera del claustro materno. En ese momento se aprecian dos cosas perfectamente diferenciadas: nuestro propio yo biológico y el entorno o medio ambiente

La adaptación y desgaste que produce la vida es un proceso que se pone en marcha desde que nacemos y en parte viene ya, genéticamente determinado. El nuevo ser deberá estar dotado de unas condiciones o potencialidades biológicas que les permitan sobrevivir

El desgaste  que produce la lucha por la vida se asemeja a la destrucción de un meteorito cuando entra en contacto con la estratosfera del planeta tierra

EL  desarrollo corporal y maduración biológica se irán produciendo hasta alcanzar su plenitud; después  irán decayendo por efecto del envejecimiento natural y otras causas patológicas hasta llegar a la decrepitud y muerte del individuo.

Pero el aspecto psicológico, aunque va parejo con la parte biológica, familiar, social y cultural presenta un curso diferente. A través de la formación y maduración del carácter por las influencias heredadas, educacionales, psicosociales, familiares y culturales se podrán presentar dificultades  de compenetración y adaptación  entre un mundo real, circundante y el propio  yo personal e idealizado

Ese yo personal e idealizado, que es el que verdaderamente expresa  o cobija  nuestras ideas más íntimas, tendencias, deseos ocultos, actitudes, vocación, inclinaciones, etcétera no se corresponderá muchas veces con los mandatos, compromisos o exigencias familiares, sociales, laborales, etcétera de la época o del momento  que nos toca vivir, produciéndose  en muchos casos una dicotomía traumática,  que viene a significar  como vivir simultáneamente en dos mundos diferentes

A mayor nivel de  sensibilidad, integridad ética, moralidad, genialidad, originalidad, singularidad, etcétera posiblemente mayores conflictos  y discordancias mantendremos con otras personas  y con nuestro entorno social y cultural

Pero las cosas no son tan sencillas como a simple vista parecen, pues, se dan límites en el cotidiano vivir que no deben sobrepasarse para mantener un equilibrio  en la convivencia con los demás.  Caben límites de introversión- extroversión, individualidad-sociabilidad, impulsividad-pasividad, idealismo- realismo, etcétera y todo ello regido por unos moldes o modelos referenciales definidos por las costumbres sociales, moral y trasfondo cultural de la época

Pero después de tantos investigadores y expertos que ha habido en estos campos de la psicología, sociología, medicina, antropología, filosofía, historia, etcétera nos preguntamos si  a estas alturas de la humanidad estamos realmente capacitados para entender y sacar provecho de estas cosas a nivel individual y colectivo

¿Sabemos y podemos sufrir menos? ¿Ser más felices? ¿Podemos  conservar   nuestra individualidad y personalidad frente a las agresiones  e influencias negativas  de nuestro entorno?

Parece que nuestras vidas están llenas de frustraciones, decepciones, limitaciones, deficiencias de  adaptación a nuestro entorno … y todo ello va produciendo un  cansancio, tedio, desgaste y malestar que pueden producir círculos viciosos peligrosos

Somos en realidad un punto de encuentro de tendencias e inclinaciones opuestas y a veces contradictorias. Por ejemplo, no solo vivimos en el presente sino que sufrimos la inercia o el arrastre o la fijación del pasado  y la tracción o proyección idealizada o temerosa del futuro.

No solo somos parte integrante de un yo noble superior sino también parte  vegetativa, visceral o animal. Algunos investigadores humanistas ven reflejado al hombre como un ser desgarrado por un ángel que tira desde arriba y una bestia que tira desde abajo. También recuerdo  el pensamiento atrevido  de Pio Baroja quien dijo” que el hombre  está un milímetro por encima del mono, cuando no un centímetro por debajo del cerdo”.

Existen muchos comportamientos y  respuestas psicológicas a lo largo de la vida de los seres humanos que son bipolares como la luz- sombra, calor- frío, imaginación- realismo, etcétera.  y en este espectro  pensamos y nos comportamos.  Nos  acordamos de personajes como Don. Quijote   y Sancho Panza y aparte de estos ejemplos existen y han existido multitud de hombres geniales en el mundo del arte, literatura, filosofía, ciencias, etcétera siendo imprecisos,  a veces, los límites entre  lo normal, genial o anormal

En realidad, todas las personas,  en conformidad  con su personalidad, adolecen de defectos básicos o rasgos psicológicos acentuados. Así, encontramos introvertidos, extrovertidos, impulsivos, reflexivos, vitalistas, asténicos, melancólicos, etcétera

No obstante, podemos decir que penetrados en el mundo del arte, poesía, música, pintura, escultura,  etcétera las referencias que aporta la medicina, psicología,  antropología, sociología, etcétera no son tan válidas para su entendimiento o valoración ya que la genialidad, sentimiento estético del arte, de la poesía, de una bella narración, etcétera no los percibimos directamente con la inteligencia, razón, sentidos,… sino con una fibra sensible especial que unas personas tienen más desarrollada que otras

Uno de los puntos  más importantes e interesantes en el alivio y aguante del tedio y desagrado por la lucha por la vida es precisamente estar compenetrado con esa sensibilidad  artística, estética, filosófica, etcétera de la persona. La personalidad   que disfruta de esa sensibilidad  estética, poética, humana… encuentra  más alivio o sentido a su sufrimiento. El firmamento tiene poesía y grandeza. El  canto de los pájaros en un frondoso bosque tiene poesía, misterio y musicalidad. Hay un sinfín de situaciones que podemos gozar. A veces, son precisamente las cosas más sencillas y cotidianas las que producen mayor goce y satisfacción

Es cierto como dice el título de estas reflexiones que  puede existir un conflicto entre ese yo personal e idealizado y el mundo circundante y ello no es debido a la presencia  de la madre naturaleza a nuestro alrededor con sus múltiples influencias y estímulos  poderosos  como el viento fuerte, la lluvia persistente,  la nieve,  el frío intenso, el calor agobiante, etcétera que pueden resultar a veces muy desfavorables, sino más bien a las exigencias prácticas, mercantiles y sociales que el progreso ha ido imponiendo con su cultura de bienestar, organización laboral y social, entendiéndose el mercantilismo, consumismo, utilitarismo, espíritu competitivo despiadado, movimientos de masas, saturación de  la información técnica y aplicada, abuso y mal uso de las telecomunicaciones…lo que va ahogando nuestra  propia sensibilidad, creatividad y mundo idealizado

Solo ciertas personas especiales o verdaderamente geniales con un alto nivel de protección de su yo e independientes se escapan de buena manera de este despliegue frenético y avasallador, refugiándose en su mundo interior o en alguna actividad artística, investigadora, poética, filosófica, religiosa, etcétera por la que sienten una verdadera vocaciónEste mundo interesantísimo fuente a su vez de sufrimiento confrontado con lo práctico, cotidiano, exigente ya que muchas veces no se corresponde con él, y de refugio que hace que uno pueda vivir un mundo gozoso fuera de la cruda realidad. Recuerdo el pensamiento de Jules de Gautier quién dijo:”En la lucha contra la realidad, el hombre sólo tiene un arma, la imaginación”

¿Pero en realidad cuáles son las causas  que producen sufrimiento  e inadaptación  en la vida de las personas?

El  concepto de la naturaleza del hombre se ha ampliado muchísimo en las últimas décadas. Se han incorporado elementos de orden genético, físico,  bioquímico,  energético, etcétera, independientemente de la consabida unidad  cuerpo- mente- espíritu y trasfondo social y espiritual

En nuestra  especie,  además, de los canales de información genética y ecológica está muy desarrollado el llamado por Margalef canal cultural que nos hace ser mucho más que los animales. A pesar de que somos cultura  seguimos siendo y seguiremos siendo siempre naturaleza.

Otros autores dan una valoración más amplia y dicen que somos como un fenotipo ampliado. No obstante,  nuestras relaciones con la naturaleza, con esa naturaleza que es un ser viviente (según la concepción Gaia de James Lovelock)- aunque ya bastante enfermo y mutilado- no son nada buenas. Según Edward Goldsmith, no formamos parte de la naturaleza, salvo como parásitos de la biosfera y peor aún, se  está opinando en ciertos medios,  que la especie humana  está tomando  el planeta tierra y su biosfera como un negocio

Uno de los principales problemas que presenta el hombre en su lucha contra el medio ambiente es su falta de adaptación al mismo y ello en gran parte es debido a que cada vez es  biológicamente más difícil adaptarse a un  ambiente que está resultando más artificial, malsano, frenético y complicado. Según la opinión de ciertos círculos de ecologistas y defensores de la vida natural el hombre es en realidad un ser dominador, depredador y parásito de la biosfera que ha sometido  la naturaleza  a sus intereses en vez de  someterse o adaptarse a los estímulos de la misma o como mínimo  establecer un relación simbiótica  en la que  los dos  salgan recíprocamente beneficiados

Por otra parte, a pesar de la ingente cantidad de medios y recursos de difusión y comunicación de masas, el hombre muchas veces se siente solo  y está falto de  una verdadera comunicación humana directa y psicobiológica

La persona que recibe su adecuada formación psicológica y moral, y posee la madurez que corresponde a su edad y situación social,  siente la necesidad de comunicarse. Todo individuo que tiende al aislamiento es un resentido, un enfermo psíquico, un humano que sufre de frustración de su yo, que duda de sí mismo, que está por madurar su verdadera personalidad

No obstante, caben excepciones  como los que buscan la paz interior, la creatividad,  la estética o el perfeccionamiento espiritual en el aislamiento, en la meditación, en la vida contemplativa, en la vida artística, etcétera. Puntualicemos finalmente que las bellas artes, la literatura, la música,  etcétera son medios excelentes de comunicación

Recordemos aunque solo sea de una manera breve y práctica las relaciones entre la personalidad y el medio ambiente.

Es cierto que  de esa interdependencia o interacción entre nuestro propio yo (con su personalidad) y su mundo circundante va a resultar si somos capaces de adaptarnos a él en cuyo caso afirmativo se va a producir bienestar, armonía, disfrute, etcétera  o si por el contrario no lo somos y ello acarreará desgaste  y malestar en la persona.

Voy  a referir a continuación los casos más significativos que se pueden dar:

1º Aquellas personas que desarrollan óptimamente sus facultades, gozando de perfecta salud y excelente carácter y disfrutando de un medio ambiente muy favorable, con buenos recursos económicos y buenas relaciones familiares y sociales. El resultado será la máxima felicidad en este mundo mientras no se rompa este equilibrio

2º Otro grupo sería aquellas personas sanas, vigorosas  y desarrolladas, teniendo buenas facultades, buen carácter e inteligencia, pero con una posición y ambiente malos o desfavorables. El resultado será mediocre; se dará una relativa felicidad

3º Personalidades débiles  aunque con ambiente favorable (fortuna, posición, familia, etcétera). Mientras el ambiente sea favorable, se puede mantener un relativo bienestar, pero en cuanto se haga desfavorable o surjan problemas o contrariedades, las personas sufrirán por no estar a la altura de las circunstancias

4º Personalidades débiles y de carácter  deficiente junto a un ambiente desfavorable. En este caso se darán frecuentes conflictos, ya desde el principio, entre la personalidad y el medio ambiente. Muchas de estas personas sufrirán trastornos nerviosos y psíquicos, enfermedades  psicosomáticas, etcétera
Como se observa, se puede dar una amplia gama de casos, grados y variantes

CONCLUSIONES Y RESUMEN

Es cierto que tenemos derecho de sentir y vivir la vida a nuestra manera, protegiendo nuestra legítima  sensibilidad y personalidad pero debemos entender que la existencia humana, aparentemente  tan compleja, se reduce a dos cosas sencillamente como ya he referido: nuestro propio yo personal y el mundo circundante   Y añadir aquello en el sentir de Ortega y Gasset “ yo y mis circunstancias”. También Kant tenía razón al decir que  “La felicidad es un equilibrio entre el placer y el deber”

Aunque las circunstancias  y factores del medio ambiente han cambiado mucho a lo largo de la historia  de la humanidad lo cierto es que  la capacidad de adaptación y supervivencia  del hombre sigue siendo la misma que la que sugirió Charles Darwin en su famoso tratado de la evolución de las especies complementada por el síndrome  inespecífico de adaptación al estrés prodigado por el profesor canadiense Hans Selyé  y las orientaciones fisiológicas clásicas  del equilibrio interno- homeostasis- de Canon, Claude Bernard, etcétera

Uno de los objetivos básicos al que se debe la vida misma es el de conservarse, regenerarse, restablecerse en todo momento, tanto en su sentido biológico como ecológico

El mundo psicológico y del espíritu por su parte, en el cual cabe valorar y observar  los matices singulares del hombre como una especie aparte, extraña a los planteamientos organizativos y vitales de la madre naturaleza, lleva implícito  genialidad, originalidad, inventiva, creatividad poética y artística, profundidad filosófica, creencia religiosa y mística, etcétera

Para conseguir ese equilibrio entre la persona y su medio ambiente se requiere vivir y realizarnos convenientemente en estos parámetros saludables  conocidos: mente sana,  cuerpo sano,  disfrute de las relaciones sociales, paz interior,  actitud positiva ante la vida y la vejez, amor y generosidad para con nuestros semejantes, concienciación de la realidad, tolerancia, comprensión,   visón  lúdica  y relajante ante la vida, etcétera. También eliminar toda inclinación excesiva de mimos,  consentimientos, caprichos, etcétera hacia uno mismo. Recuerdo aquel pensamiento irónico- humorista de Francisco Quevedo a este último  respecto” El que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto tendrá muchos disgustos”

El ser viviente  sufriente o gozoso, que puede ir surgiendo en este desarrollo personal sería el resultado de la conquista de la vida, al cual debemos aspirar todo ser humano con  pleno derecho

Para finalizar, pase lo que pase, se den las circunstancias que se den, al hombre siempre le quedará un recurso superior para vivir y no dejarse afectar o dañar demasiado por el medio ambiente y es que en su interior tiene la llave de su propia felicidad positiva

El hombre procurará cambiar su  mundo externo o adaptarse a él, pero ello no siempre será del todo posible. Pero en cambio el mundo interior sí que lo puede cambiar más fácilmente de acuerdo con sus gustos y preferencias. A este respecto recuerdo el pensamiento del Dr. Albert  Schweitzer,  médico, teólogo, misionero y músico  francés “El mayor descubrimiento de cualquier generación es que los seres humanos pueden cambiar sus vidas cambiando sus actitudes mentales”

Recordemos también  que el hombre hasta que no pierde sus facultades mentales es dueño y soberano de su mente y que su mente encierra una  gran plasticidad y creatividad

En todo caso,  deberá siempre intentar superar la realidad del mundo exterior, por el desarrollo de su vida interior, viendo las cosas exteriores animadas por un espíritu que sepa gozar de lo bueno de la vida en todos los aspectos

Marzo,  2011

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