Sguenos en Facebook Sguenos en Youtube Sguenos en Twitter Sguenos en Instagram

Cuando el maquillaje es tratamiento

Aurora Guerra y Elena González Guerra. Mujeres Dermatólogas.
Hospital Universitario 12 de Octubre y Hospital Clínico San Carlos.
Madrid.
Aunque la misión primordial del maquillaje es embellecer, en algunos casos tiene una verdadera función terapéutica. El camuflaje de dermatosis o secuelas de enfermedades cutáneas, mejora la salud mental de los pacientes. La indicación y la elección adecuada del tipo de producto es fundamental para no empeorar a las pieles enfermas y para evitar alergias o intolerancias en las sanas.

Aunque a lo largo de la historia del hombre el maquillaje ha formado parte de rituales mágicos, de liturgias religiosas, de gestos guerreros o de tramas amorosas, es evidente que en la sociedad actual, su función ha quedado limitada de forma casi exclusiva, al embellecimiento femenino. 

El maquillaje aplicado sobre pieles sanas puede conseguir una mayor imagen de bienestar que haga más atractiva a la persona, no solo sexualmente, sino desde un puro aspecto social. Así, una mujer correctamente maquillada, con un buen color de piel, sin ojeras que sugieran cansancio o descuido, puede conseguir mejores resultados en una entrevista de trabajo, o mejores ventas en una superficie comercial.


El maquillaje cosmético 

Este maquillaje llamado cosmético debe cumplir una serie de condiciones para que sea correcto, desde el punto de vista de la salud de la piel.

Por ejemplo, las pieles grasas, requieren el uso de productos con color, ligeros, fluidos y libres de aceites, para que no favorezcan la obstrucción de las glándulas sebáceas, y la consiguiente aparición de lesiones similares al acné. Por el contrario las pieles secas, necesitan maquillajes con sustancias coloreadas incluidas en bases grasas pero, igualmente, con demostradas propiedades no obstructivas o comedogénicas.

Existe un tipo de piel en la que no se detecta ninguna alteración dermatológica, pero que sin embargo, reacciona de forma anormal, con picores, sensación de tirantez y molestias locales, frente a la mayoría de los productos cosméticos. Son las llamadas pieles intolerantes o reactivas. Precisamente este tipo de cutis proporcionan al dermatólogo grandes problemas a la hora de conseguir su bienestar.

En general, para cualquier tipo de piel, es primordial asegurar la inocuidad de los productos a usar. No deben contener níquel ni cobalto, los elementos que con mas frecuencia producen alergia. También hay que evitar los conservantes como el Kathon CG. Las lacas de uñas no deben contener formol, tolueno o colofán. Los perfumes, caso de incluirse, deben ser suaves y con mínima capacidad alergizante.  


El maquillaje de camuflaje      

Pero el maquillaje puede ser algo mas que un simple gesto estético. Las personas que presentan una dermatosis desfigurante, sufren ante la mirada de los demás y a menudo se sienten repudiados.

Existen enfermedades de la piel como el vitíligo o los angiomas, o secuelas de dermatosis ya curadas, como las cicatrices del acné o quemaduras, o las manchas oscuras producidas por una inflamación cutánea, los injertos de piel, o las pequeñas zonas de alopecia en cejas o barba, que pueden ser perfectamente camufladas con un adecuado maquillaje reparador. De la misma manera minúsculas o grandes imperfecciones, como una desigualdad en la forma de los labios o una asimetría en la disposición de los párpados, pueden ser disimuladas en un alto porcentaje de casos. Las lesiones cutáneas inestéticas, por pequeñas que sean, pueden provocar, según los expertos, graves trastornos de comportamiento. De hecho, muchas de las crisis depresivas de los niños, adolescentes y jóvenes se desencadenan por estas alteraciones.

Por otra parte, existen determinadas dermatosis, como la lepra o la enfermedad del Kaposi en el SIDA, que son particularmente comprometedoras para el paciente, que puede llegar a verse excluido de la vida social. Es lógico pensar que los que lo padecen, deseen ocultar estos estigmas.

También el maquillaje puede facilitar la reanudación precoz de la vida laboral y social normal, de la paciente que ha sido sometida a tratamientos transitoriamente deformantes. Por ejemplo, en la recuperación de tratamientos con láser o con peelings, en los que la piel aparece sumamente roja o con zonas de diferente coloración, o tras cirugía estética o infiltraciones, en los que puede haber hematomas duraderos, un maquillaje corrector, puede conseguir un aspecto normal hasta la total desaparición de los efectos indeseables de la terapéutica.              


Como debe ser         

Los maquillajes de camuflaje o dermatológicos, además de las condiciones previas de los maquillajes cosméticos, deben estar adaptados a la dermatitis subyacente, que, en ningún caso debe mostrar actividad (por ejemplo, nunca se debe maquillar una lesión eccematosa o un herpes.)

Para disimular un angioma o una pequeñas venitas, se puede usar en la lesión un stick corrector de color verde, neutralizante del color rojo, y sobre él, el fondo de color similar a la piel normal, con una textura muy cubriente. Si el defecto es un hematoma, de color morado, la barra correctora bajo la base de color, debe ser amarilla, pues es el color neutralizante de morados y azules.

Cuando el defecto se encuentra en el cuerpo, las manos o las piernas, la técnica es similar, pudiendo utilizarse después un spray  o aerosol fijador, que lo hace más duradero y resistente.En la actualidad existen numerosos laboratorios dermocosméticos, algunos de ellos con avales de serios estudios de investigación dermatológica, que ofrecen suficientes garantías de controles de toxicidad, tolerancia y eficacia en sus productos, y que se ajustan a las normas de las Comisiones de la Unión Europea para Cosméticos. El consejo del dermatólogo, supone en cualquier caso, una eficaz ayuda.   

Aurora Guerra y Elena González Guerra. Mujeres Dermatólogas.

 

 

 

Otros datos
Desarrollado:
Tandem Innova
www.tandeminnova.es