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El lenguaje de las uñas



Aurora Guerra Tapia
Dermatóloga Hospital Universitario 12 de octubre.




Elena González Guerra
Dermatóloga Hospital Clínico Universitario de San Carlos (Madrid)

 

El lenguaje silencioso menos atendido, el cuidado menos practicado: las uñas hablan. Las uñas piden atención.


Un crecimiento inadecuado, unas manchas inexplicables, una fragilidad inusual, pérdida o rotura sin traumatismo. Ese es el idioma de las uñas que igual nos pueden avisar tanto de una enfermedad interna, como de un hábito de origen nervioso. Aprender lo que quieren decirnos, puede ser a veces la clave de un diagnóstico trascendental.


¿Qué son las uñas?

Puede parecer una pregunta absurda con una respuesta obvia. Todo el mundo sabe lo que son las uñas aparentemente. Pero ¿de que están hechas? ¿para qué sirven? ¿qué representan en el conjunto de nuestro cuerpo?

La uña es una parte o anejo de la piel sumamente especializado. Consiste en una lámina dura, resistente y traslúcida formada fundamentalmente por queratina, que es la misma sustancia proteica que compone la estructura de los cuernos, las garras y la pezuñas de los animales, así como la zona más superficial de nuestra epidermis. La queratina está en los pelos, da forma a la dureza de los callos, y constituye la caspa grasa o seca del cuero cabelludo. También forman parte de su composición en menor proporción otras proteínas y pequeñas cantidades de minerales como calcio, hierro, zinc y de grasas como el colesterol.

La lámina ungueal se forma a partir de la matriz, llamada lúnula, que tiene forma de media luna de color blanquecino, y que está constituida por células que se reproducen constantemente, permitiendo el crecimiento sin interrupción de la uña.

La uña crece constantemente. Se calcula que las uñas de las manos se renuevan en seis meses, y en más tiempo en los adultos y ancianos. En los niños crece a un ritmo de un mm por semana, bastante más deprisa que en los mayores. También es mas rápido el crecimiento de las uñas de día, en verano y durante el embarazo. La mayor movilidad de la mano derecha en los diestros y sobre todo en los dedos índice, medio y anular, y los pequeños traumatismos repetidos, como los que se producen al morderse las uñas, estimulan la mayor velocidad de crecimiento. Algunos medicamentos como los inmunosupresores lo disminuyen, mientras que otros como la vitamina D o algunos antihongos como el itraconazol, lo aceleran. Las uñas de los pies, más lentas, tardan en renovarse 12 meses, y salvo por eso, se someten a las mismas normas que las de las manos.


¿Cómo se cuidan?

Lo más importante es la higiene. Las uñas deben estar limpias, para lo que se puede utilizar un cepillo suave y un jabón neutro. Tienen que cortarse un mm por fuera del borde libre, y de forma recta, pudiéndose limar pero no en las esquinas para evitar mínimas heridas por las que pueden penetrar los microbios. Después se debe aplicar una crema hidratante, pudiendo ser específica para uñas o una genérica para las manos.


¿Para que sirven?

Las uñas tienen una misión fundamental: proteger el extremo de los dedos de traumatismos, roces, agresiones mecánicas y biológicas. Pero además contribuyen a la discriminación táctil, esto es, notamos mejor las cualidades de las cosas que tocamos si tenemos unas uñas sanas, facilitando también la aprehensión de los objetos. Son importantísimas en la biomecánica del pie. Unas uñas deformes llevan a una mala posición al andar, pudiendo producir alteraciones en la forma de los pies y de los huesos de las piernas, sobre todo en los niños al comienzo de la deambulación.
Por otra parte, son un arma natural rudimentaria al permitir la defensa mediante arañazos, y una herramienta estética contribuyendo al buen aspecto del conjunto del ser humano.
Pero además, se comportan como jeroglíficos capaces de ser descifrados si son observadas por los ojos adecuados. Así nos pueden contar si el dueño de esas uñas es limpio, o nervioso, o si es trabajador manual, o si tiene una infección de la piel, o si toma medicamentos, o si hace deporte, o si tiene anemia o psoriasis, o dermatitis atópica, o alopecia areata…


¿Cómo hablan las uñas?

A través del lenguaje de los signos que dan el color, la forma, el tamaño, el grosor, la superficie…
 

LA UÑA NORMAL TIENE:

COLOR: uniforme, rosado, con la lúnula (la matriz) blanquecina.

FORMA: rectangular, cuadrada, o en abanico, pero siempre con los bordes lisos, no ondulados o irregulares.

TAMAÑO: cubriendo al mitad de la última falange del dedo, con pequeñas variaciones.

GROSOR: 0,5 mm en las manos, 1,3 en los pies,permitiendo cierta flexibilidad,r uniforme sin irregularidades.

SUPERFICIE: lisa, brillante, pulida.

PERIFERIA: piel lisa, rosada, sin hinchazón.

SINTOMAS: inexistentes, sin dolor ni picor.


¿Qué nos dicen las uñas?

Cuando la uña está alterada nos puede estar avisando de muchas cosas. Desde el carácter del nervioso que se las come (onicofagia) hasta de un intento de asesinato por envenenamiento por arsénico.
Un ejemplo curioso del lenguaje silencioso de las uñas es la llamada fotoonicolisis: la lámina de la uña se separa del lecho ungueal, debido a la acción del sol, esto es de la radiación ultravioleta. Esta reacción se ve favorecida si el niño está tomando algunos medicamentos o si tiene algún trastorno metabólico, como la enfermedad llamada porfiria.
Otro ejemplo interesante el de la uña con la forma casi hemisférica que recuerda al vidrio de los antiguos relojes de bolsillo. Se debe a un aumento crónico del flujo sanguíneo que nutre a la extremidad de los dedos, que hace que aumente de tamaño y número los vasos sanguíneos, buscando más oxígeno. Se asocia con alteraciones pulmonares como la bronquitis crónica. También hay cambios propios de algunas razas, como las bandas oscuras longitudinales, propias de individuos asiáticos y negros, llegando a poseerlas hasta el 77% de los negros a los 20 años de edad.

 

LA UÑA ANORMAL PUEDE TENER:

ESTRIAS TRANSVERSALES: Enfermedad grave, fiebre, intervención quirúrgica que detuvo el crecimiento un tiempo.

ESTRIAS LONGITUDINALES: Traumatismo en un punto de la matriz.

MANCHA GRIS: como si fuese de aceite derramado, suele deberse a una psoriasis.

MANCHA NEGRA: puede ser un lunar o un melanoma debajo de la lámina ungueal.

MANCHA MARRÓN: por algunos medicamentos como tertraciclinas.

BULTOS ALREDEDOR DEL BORDE: fibromas de algunas enfermedades congénitas o adquiridas, como los tumores de Kvuenen de la esclerosis tuberosa.

TAMAÑO REDUCIDO: generalmente por onicofagía (hábito de comerse las uñas).

ENROJECIMIENTO PERIUNGUEAL: infección por bacterias u hongos.

ADELGAZAMIENTO, FRAGILIDAD: anemia, anorexia nerviosa, malabasorción intestinal.

ENGROSAMIENTO: psoriasis, enfermedad congénita como la paquiniquia.

DESAPARICION DE LA MEDIA LUNA (LUNULA): por enfermedad hepática o renal.

ABOMBAMIENTO: como un cristal de reloj antiguo, por isuficiencia respiratoria crónica.

HUNDIMIENTO: como una cuchara, enfermedad genética con alteración en los huesos, sobre todo rótula.

UNA EN DEDAL: con depresiones como puntos, por dermatitis atópica o alopecia areata grave.

PERDIDA DE BRILLO: celiaquía o alergia al la proteína del pan, el gluten.

DESMENUZAMIENTO: infección por hongos o virus tipo verruga papiloma.

DOLOR: infección, tumor vascular tipo glómus.

DEPOSITO: por ejemplo de arsénico, intento de envenenamiento o intoxicación profesional.



Curiosidades


-Verdades y mentiras

Muchas veces hemos oído e incluso creído que las pequeñas manchas blancas, como pequeños lunares blancos que aparecen en la lámina ungueal son por falta de calcio. Otras veces, y en tono de broma, se les dice a los niños que les salen por decir mentiras.
Pero ni una cosa ni otra es cierta. La uña tiene un escaso contenido en calcio, que de ninguna manera manifiesta su falta en forma de manchas blancas. En realidad, aunque no se sabe con certeza, se cree que esas manchas son microscópicas burbujas de aire en el seno de la estructura ungueal, ocasionada por pequeños golpes en la matriz.


-No es lo mismo uña encarnada que uña roja

No es un juego de palabras. Se llama uña encarnada a aquella que tiene un borde curvo, metido en “la carne”, por eso “encarnada”, que provoca intenso dolor, inflamación y supuración, y que a menudo obliga a una pequeña intervención quirúrgica. Suele ocurrir con más frecuencia en el dedo gordo de los pies, favorecido por el calzado apretado, de punta fina, y por los deportes que en su práctica requieren dar patadas, como el fútbol.


-Uñas blandas o duras si…

Si tienen el agua adecuada. Al contrario de lo que se piensa, el contenido de calcio de la uña no influye en su dureza. El contenido de agua de la uña normal varia entre un 8 y un 17%. Precisamente esta proporción es la que mantiene la uñas dura y flexible. Por debajo de esta cifra, la uña se vuelve quebradiza, y si es superior al 30% se vuelven blandas y opacas.


-La uña es porosa

A pesar de su dureza la uña es 1000 veces más permeable al agua que la piel. Precisamente por su porosidad, se hidrata y deshidrata con suma rapidez. Los procesos de hidratación y deshidratación repetidos, como ocurre en los que trabajan con agua o practican deportes acuáticos, llevan a las uñas frágiles y débiles.


Y finalmente, de las uñas… ¿qué?

Pues finalmente, después de este breve recorrido por lo que son y pueden ser las uñas, es preciso… prestarles atención. La higiene correcta las mantendrá sanas externamente, pero la salud de la piel, del metabolismo, incluso del psiquismo del niño, hará que se resientan en cuanto que algo se altere.
Lejos de ser un inconveniente, las uñas se comportan como un perfecto aliado en el diagnóstico precoz de multitud de alteraciones. La consulta al dermatólogo, debe incluir la revisión de las uñas ante cualquier sospecha de anormalidad.
 

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