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La personalidad del paciente con acné

Montserrat Pérez López y Aurora Guerra Tapia

“Quisiera ser anónimo, un hombre de la calle vulgar y corriente, que nadie se fijara en mí. Y aquella invisibilidad deseada tiene una explicación, un origen en algo que me traumatizó desde muy pequeño. Se trataba de una cosa muy banal y puramente fisiológica, los granos del acné. Desde los doce o trece años me acomplejé hasta unos niveles tales que yo creo que me ha marcado hasta hoy, y me sigue marcando. Entre que creía que era un monstruo que no debía salir a la calle, que la gente no me debería ver, y mi timidez patológica, yo sufría mucho, mucho (…) para mí el acné era algo que me marginaba de la sociedad.”  

Berlanga, contra el poder y la  gloria.
A. Gómez Rufo.


Personalidad del paciente acnéico.
Las facetas psíquica y social del concepto de salud se influyen por la presencia de lesiones activas y cicatrices que aparecen en zonas expuestas y totalmente accesibles a la vista. Depresión, ansiedad, retraimiento social e incluso ideación suicida son elementos frecuentes en estos pacientes.

Múltiples trabajos ya considerados históricos han evidenciado estas afirmaciones dimensionando de forma objetiva la repercusión del acné en la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) tanto antes del tratamiento como después de éste.  Para el estudio del acné se han utilizado instrumentos generales de salud (GHQ-28, SF36, Nottingham Health Profile, Sikness Impact Profile), instrumentos para valorar ansiedad, depresión (Medida de autoestima de Rosenberg, inventario de depresión de Beck, inventario de síntomas breve), instrumentos específicos de dermatología (Skindex, DLQI) y específicos de acné.

Uno de los parámetros que más modifica las respuesta a las escalas de CVRS es la gravedad de las lesiones acnéicas. No obstante, las respuestas a veces tan dispares de los pacientes, lleva a un gran debate acerca de esta relación y la especial personalidad del paciente con acné .

Los pacientes valoran su acné como más grave de lo que lo consideran los médicos, con diferencias estadísticamente significativas. Los estudios iniciales realizados en pequeños grupos de pacientes con acné mostraron la ausencia de una relación consistente entre la valoración del clínico de la gravedad del acné y las puntuaciones de calidad de vida y este hecho ha sido corroborado por otros autores. No obstante en el estudio de Guerra (1 y 2) el dermatólogo fue el profesional sanitario mejor valorado en relación con el tratamiento del acné (7,8 sobre 10).

La principal interpretación de los hechos anteriores se fundamenta en que los pacientes con acné son, habitualmente, adolescentes y adultos jóvenes. En este rango de edad el impacto estético de un acné moderado o leve puede resultar en una carga emocional muy significativa, que dado el periodo vital caracterizado por crisis biológicas y vivenciales, es todavía más sensible a su enfermedad. Estos pacientes, además, son más vulnerables a desarrollar alteraciones emocionales. Esto nos llevar a insistir que la percepción del paciente de su enfermedad es muy importante a la hora de evaluar o tratar el acné.

En cualquier caso, el impacto del acné grave en la calidad de vida es muy importante. Comparando los resultados en la escala de depresión y ansiedad hospitalaria (HAD), Kellet y Gawkrodger encontraron que los pacientes con acné, en términos de salud mental, se encuentran algo menos afectados que los pacientes psiquiátricos pero más que el resto de pacientes.

Los pacientes con acné reflejan padecer efectos emocionales y funcionales debidos a su enfermedad comparables a los descritos por pacientes con psoriasis y el acné puede provocar peores efectos psicosociales que el eccema o la psoriasis. Además, cuando el acné fue comparado con otras enfermedades (8), los pacientes con acné describían niveles de problemas emocionales, psicológicos y sociales mayores que los descritos por pacientes con enfermedades crónicas severas como el asma, la epilepsia, la diabetes, la lumbalgia o la artritis. Comparado con otras enfermedades dermatológicas, Gupta y Gupta (14) encontraron que los pacientes con acné moderado-leve tienen mayor ideación suicida (5.6%) que los pacientes con alopecia areata (0%), dermatitis atópica (2.1%) o psoriasis con menos del 30% de la superficie afecta (2.5%).

En nuestros estudios sobre la población adolescente española de 12 a 18 años (1) y sobre los jóvenes de 18 a 24 (2) pudimos encontrar una serie de datos congruentes con los de la literatura previa. Así, en el primer estudio, el 12% de los adolescentes con acné grave o moderado ha dejado de salir de casa alguna vez por este problema; el 40% (el 60 % si es grave o moderado) se siente acomplejado; el 16% siente que el acné afecta a sus estudios; el 30% ha tenido problemas con sus compañeros; el 49% (el 63 % si es grave o moderado) afirma que el acné ocasiona problemas para relacionarse con personas del sexo opuesto.

En el segundo grupo, el 100 % de los afectados se encuentra preocupado por el acné, el 72,3% se siente menos atractivo, el 38,5% se siente acomplejado, cerca del 30% han modificado sus actividades diarias (asistir a clase, hacer deporte, quedar con los amigos o con una persona del sexo opuesto) por culpa del acné. Los sentimientos negativos hacen su aparición ligados al hecho de tener acné en la edad adulta. Los más reconocidos son vergüenza (22.4%), rabia (19.1), angustia (17%), irritación (16%) y desesperación (15.4%). En cuanto a las situaciones que experimentan por parte de los demás a causa del acné, un 44.7% de los jóvenes, que padecen o han padecido acné, siente que la gente les mira a menudo fijamente y un 25.9% reconoce haberse vuelto más callado/a ante los demás.

Por lo tanto, el acné no es una enfermedad trivial, considerada de forma aislada o en comparación con otras enfermedades crónicas.


BIBLIOGRAFIA

1. Guerra Tapia A. Estudio epidemiológico descriptivo transversal sobre la prevalencia del acné en la población adolescente española. Act Dermatológ  2001;11:1-6.
2.  Guerra Tapia A. Estudio epidemiológico descriptivo transversal y aleatorio sobre la prevalencia del acné en los jóvenes españoles de 18 a 24 años de edad. Act Dermatolog 2003;10:789-795.

 

Las doctoras Aurora Guerra y Montserrat Pérez López tras el simposio “Controversias en Acné” en Santiago de Compostela. Junio 2011

 

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